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Tu mundo, tu resumen…

El hereje Miguel Delibes resumen por capítulos (hasta la parte de La herejía)

Personajes

  1. Cipriano Salcedo era el hijo de Bernardo y de Catalina, estaba casado con Teo y era el correligionario del Doctor. Era un vallisoletano menudo, aseado y de barba corta que apoyaba al luteranismo y se dedicaba a recolectar libros prohibidos e información de otros lugares de Europa en tiempos de la Inquisición en España para entregárselos al conventículo.
  2. Capitán Berger era un conocido alemán del Doctor que seguía fielmente al luteranismo. Dirigía el barco Dante Alighieri/ Hamburg que llevó a Cipriano hasta Laredo.
  3. Don Carlos de Seso era un caballero veronés que se dedicaba a traer libros e ideas erasmistas a España.
  4. Minervina era natural de Santovenia y se convirtió, después de morir Catalina, en la nodriza (su hijo murió) de Cipriano.
  5. Bernardo Salcedo era un hombre de negocios y rentista casado con Catalina de Bustamante durante diez años. Después de tener a Cipriano, cayó en un estado compasivo ante los demás hasta que tuvo que entregar unos vellones a Néstor Maluenda. Se recuperó totalmente cuando comprobó los auspicios de la agricultura y la ganadería en el Páramo. Quería tener trato carnal con Minervina.
  6. Ignacio era el hermano de Bernardo, según él el intelectual de la familia, y el oidor de la Chancilleria. Tenía el pelo corto, rubio y barbilampiño y su visión del dinero era muy distinta a la de su hermano. Tenía numerosos títulos nobiliarios que, aún así, no lo apartaban de los necesitados. Ayudaba tanto económicamente como personalmente. De carácter papista y sin personalidad para imponerse.
  7. Doña Gabriela era la mujer de Ignacio. Su matrimonio era infértil y deseaban cuidar al pequeño Cipriano. Vestía muy refinadamente y era modelo a seguir de Modestia y Minervina.
  8. Néstor Maluenda era un viejo comerciante burgalés y propietario de un gran almacén de lana. Imponía a Bernardo debido a su fortuna, semblante y vestimenta. Tiene un hombre de confianza negro, Damián.
  9. Blasa: era la cocinera de Catalina desde incluso antes de que ella naciera. Su abuela la contrató para entretener a su madre.
  10. Dionisio Manrique era el fiel y leal colaborador de Bernardo en la Judería de Valladolid. Tenía fama de putañero y aconsejó a Bernardo una alcahueta.
  11. María de las Casas era una alcahueta que ofrecía virgos a Bernardo.
  12. Petra Gregorio era una virgen aconsejada por María a Bernardo dócil, resignada y silenciosa de 18 años natural de Castrodeza. Sus primeros días fueron nostálgicos hasta que conoció a una vecina de Portillo y se calmó.
  13. teodomira:
  14. don Segundo centeno (pg 204)
  15. Pedro Cazalla era el nuevo cura de Pedrosa y hermano del Doctor, le envidiaba. Tenía el pelo negro y denso, encanecido en las sienes, curtido rostro varonil y unos ojos oscuros. Poco a poco se fue convirtiendo el preceptor de Cipriano al que le iba informando de la verdadera intención de Dios (fe) y del Erasmismo.
  16. Agustín Cazalla era hijo de un contador real y de Leonor de Vivero, hombre místico, para unos y fatuo, para otros. Estudió Artes en el Colegio de San Pablo y fue nombrado por el Emperador predicador y capellán. El contenido de sus sermones era erasmistas. Fragilidad del doctor, su hipocondría, su agudeza y si orden mental. Le enseñaba a cipri los principios de la nueva doctrina.
  17. doctor: 305, 325

Preludio

Después de haber viajado por toda Europa con el fin de recolectar información y libros sobre el luteranismo y la Reforma para el Doctor, Cipriano Salcedo vuelve a Laredo en el barco el Hamburg o Dante Alighieri. Durante el viaje, Salcedo mantuvo largas conversaciones en la cena sobre su viaje, las diferencias entre el calvinismo y el luteranismo y la situación en España con el capitán Berger y Tellieri, un calvinista que viajaba a Sevilla. Según lo acordado con su criado Vicente, él le estaría esperando allí para ayudarle a transportar los fardos de libros prohibidos.

Los primeros años

I

El rentista don Bernardo Salcedo y su esposa Catalina de Bustamante vivían en Valladolid, ciudad situada entre el Duero, Pisuerga y Esgueva. Intentaron tener un hijo durante ocho años, pero Salcedo era estéril, hasta que en 1517 nació Cripiano gracias a la ayuda de Francisco Almenara, médico experto en mujeres. El parto fue tan duro para Catalina que no tuvo fuerzas para amamantar al pequeño, por lo que contrataron a Minervina, una joven nodriza de Santovenia a la que no tardaron en acoger todos los miembros de la familia (Blasa, Bernardo, Modesta, Juan Dueñas…). Dos días después, murió. Tras el velatorio en su casa, doce muchachas vestidas de blanco y azul con un cirio encendido la acompañarían hasta el cementerio.

 

II

 

La muerte de su esposa y el nacimiento de su primogénito no cambiaron la vida de Bernando. Sólo la aversión por el muchacho aumentó y su actitud autoritaria se convirtió compasiva ante la servidumbre y, sobre todo, ante su hermano para recrearse en sí mismo. Tras meses en ese estado inconsolable, Néstor Maluenda le advirtió que debía recibir sus vellones. Por ello, se encaminó a Burgos con cinco carretas dirigidas por Morisca y Alazana y fue recibido y aconsejado (se debía casar de nuevo) por Néstor. Por otro lado, el niño, ante la supuesta dejadez del padre, fue criado en el entorno servil de la nodriza que, impávida, veía los progresos del muchacho y, por tanto, su relación maternal se hacía más grande. Las frecuentes visitas de Gabriela, junto a la infertilidad de su matrimonio, aumentaron el deseo de adoptarlo que fue negado.

Después de su viaje, Bernardo recuperó su audacia y pronto organizó el mayor evento del ganado lanar en Valladolid, donde se recorrió todo el Páramo. En su viaje de 2 semanas para hablar del estado de sus tierras y ganado con sus corresponsales, pasó por Villanubla (Estacio del valle, labrantín sin ambiciones que le confirmó el estado tan preocupante de la emigración allí debido a las condiciones laborales), recibió tanto buenas (aumento de ganado) como malas (la muerte de Pellica y la perlesía de Acebes, su corresponsal) noticias y visitó a Benjamin para solucionar salomónicamente las dificultades.

 

III

 

De vuelta a Valladolid y a sus costumbres, empezó a ir a la taberna de Garabito y a la Judería y, entre sus costumbres gastronómicas y su vida tan ajetreada, tuvo que operarle el doctor Laguna. En la taberna, se relajaba y se dejaba aconsejar (Teófilo Roldán estaba de acuerdo con que debía dar una parte de cosecha al rentero de Salcedo).

            El desprecio por el niño al igual que la atracción por Minervina aumentó. Entonces, Bernardo comenzó a espiarla cuando daba de mamar al pequeño hasta que fue descubierto. El consejo de su hermano, que difería con él, fue la búsqueda de otra esposa. Mientras, el niño comenzó a caminar y las visitas de Gabriela e Ignacio fueron menos esporádicas. Ante su necesidad carnal, fue a buscarla de noche a su cuarto pero esta se negó. Por ello, fue a una mancebía pero ante las condiciones insalubres salió despavorido y fue a preguntar a Manrique cómo tener relaciones carnales con seguridad, quien le aconsejó acudir a María de las Casas. Después de mostrarle una muchacha sin encanto, le propuso ir al Páramo donde elegiría a Petra Gregorio.

 

IV

 

Petra se mostraba impúdica, frívola, servicial y, a veces, dominante. Después de vivir durante un tiempo en la plaza de San Juan derrochando con cuidado, Petra reclamó otra vivienda más digna para ella. Se trasladó a la calle Mantería donde su excitación creció. Todo esto se lo contaba a Manrique, por el contrario se mantenía reservado ante su hermano con el que sólo hablaba de los sucesos que ocurrían en la ciudad. Un día, las revueltas empezaron. Primero, mataron a Rodrigo de Tordesillas en Segovia; después, reclamaron libertad de entendimiento con el Rey y la expulsión de los gitanos, seguido de incendios.

De repente, la leche de Minervina se acabó y temía ser despedida, pero Bernardo la mantuvo como niñera. Mientras que el tiempo pasaba, Cipriano y Minervina iban y venían de la calle y de Santovenia. Por ello, Bernardo y la rolla se cruzaban más a menudo y éste, para hacerla sufrir, decidió ser más autoritario. Por ello, montó un ardid para hacerlos sufrir a ambos que, luego, contó tergiversadamente a Ignacio. Sin embargo, no le dio la razón y hablaron de la controversia religiosa donde Ignacio estaba totalmente en contra del Luteranismo.

Unos meses después, Bernardo discutió con su hermano por Petra y negó que le estuviera mintiendo. Pero, finalmente, parecía que María de las Casas y Petra le habían engañado en el tema de su virginidad y él se disponía a comprobarlo. Para cuando llegó a la casa de Petra sin avisar, se encontró en paños menores a Miguel Zamora. Estuvo a punto de matarlo, pero golpeó a Petra y, al momento, la echó de su casa. Después, amenazó a María.

V

 

            Según Nicasio Celemín, párroco de Santovenia, había que enseñar tanto a leer como la doctrina de Dios. Por ello, la religiosidad de Minervina era ferviente pero sólo alcanzaba lo que la cartilla de los moços decía. Así, el adoctrinamiento religioso del niño se asentó cuando tenía 7 años. Pero los conocimientos de la rolla eran limitados y Salcedo, para conseguir un signo de distinción social, contrató hasta las 12 del mediodía al preceptor Álvaro Cabeza de Vaca, quien le enseñó de buena manera los primeros meses. Aprovechando el momento, Cipriano fue trasladado al piso principal y, por tanto, apartado de la rolla. Con esto, su rendimiento disminuyó de tal manera que el preceptor, aunque paciente, desistió. Al ver esto, Salcedo, sin ningún pudor, le envió al Hospital de Niños Expósitos con la excusa de dar una lección a la aristocracia. Decisión que fue felizmente aceptada por Cipriano ya que no le iba a volver a ver ni en verano.

            En el colegio, se relacionó con otros muchachos y se interesó vivamente por extender sus conocimientos. Allí, le enseñaban todo lo relacionado con la religión pero también aprendía sobre la vida. Entonces, fue nombrado limosnero y tuvo que recorrerse en carro toda la ciudad recogiendo cadáveres y llamando a la caridad del pueblo. Después de un entierro, Ignacio se reunió para advertirle sobre su futuro y le rogó al niño, que se negó rotundamente, que se volviera a casa

VI

 

Tras dos años, el fervor de Cipriano aumentó tanto que pensaba que las lecciones del padre Arnaldo eran insuficientes. Por eso, en las visitas a la capilla en el recreo pedía por su futuro y por Minervina hasta que se percató de que sus peticiones eran egoístas, de que sólo pensaba en el recreo y, más tarde en una visita al padre Toval, de que odiaba a su padre. Desde entonces, Cipriano comenzó a tener una visión de los pecados más racional al pensar en que él no era culpable de todos los pecados del mundo. Según iba creciendo, iba teniendo nuevas transformaciones y deseos que se traducían en cambios de humor y acciones justicieras. Por ello, se peleó, victorioso, con el Corcel pero, arrepentido y siguiendo las pautas de Minervina, le pidió perdón.   

Durante una conferencia sobre las controversias teológicas, el pueblo se avivó en este tema y entonces, surgieron los erasmistas y los antierasmistas. Aquí Cipriano tuvo su primer contacto con el erasmismo y con Lutero que, según los antierasmistas, es el sucesor de Erasmo. El pueblo, cada vez más acalorado, condenaba a la hoguera las obras de Erasmo (ridiculizaban a las órdenes religiosas) hasta que un día se decantaron por Erasmo al refutar, con sus obras, las proposiciones del libre albedrío de los clérigos.

La conferencia dio por terminada el día en que la peste volvió a entrar en la ciudad. Para rehuir de la enfermedad, la Corte se trasladó a Palencia, la Chancillería a Olmedo y los ricos a las casas de placer en el campo. Acusaron a la peste de ser en realidad sarampión dado que no había matado a muchas personas. A parte de abrir hospitales, los colegiales de los Expósitos se pusieron a trabajar o bien enterrando muertos, o bien dar de comer a los enfermos en cuarentena (Cipriano). Un día, Ignacio se presentó en el internado para despedirse y para comunicarle el estado tan grave de su padre, enfermo de peste. Tras 9 meses, Salcedo, Tito Alba y Gallofa murieron y la peste se hacía permanente. Cuando la peste acabó, Ignacio le ofreció doctorarse en Leyes, vivir y prohijarle, cosa que negó. Al trasladarse, el recuerdo doloroso de la casa de Salcedo, la ausencia de Minervina y el preceptor contratado don Gabriel de Salas le entristecían. Un día se encontró con Minervina en su casa sin saber qué decirla hasta que se quedaron solos y descubrieron un amor oculto que se prolongó durante unos meses hasta que fue descubierto por sus tíos. Entonces, Minervina regresó a Santovenia.  

 

La herejía

VII

 

Tras cumplir la mayoría de edad, Cipriano quería encontrar a Minervina, alcanzar un prestigio social y elevar su posición económica. Comenzó con la búsqueda utópica, el creía que era lo más sencillo, de Minervina. Sin resultado, entró en posesión del almacén de la judería y de las tierras de Pedrosa. Trabajando como revisor de la correspondencia con los Maluenda se le hacía tan insoportable Federico el mudo como a Manrique. Se dirigió a ver a Gonzalo Maluenda para negociar las condiciones de su contrato pero le desagradaron sus comportamientos y decidió que definitivamente no era el mejor para dirigir el comercio de lana con Flandes. Para cuando regresó, le transmitió sus ideas de transformar Valladolid en una ciudad como la de Segovia, que utilizaba sus materias primas. De vuelta a Pedrosa por un nuevo sendero, acordó con el pueblo que, debido a las contribuciones de los Salcedo, obtendría mediante sus votos el título de hidalgo. Así, mediante las acreditaciones populares y documentales de don Domingo (el párroco) se convirtió en doctor- hidalgo.

            Tras la expedición a Burgos y sus problemas con el negocio de los fletes, Cipriano dio un nuevo rumbo a sus negocios y propuso a Fermín Gutiérrez poner a la moda un tipo de zamarro más elegante y urbano que, al segundo año, revolucionó el mercado y le permitió abrir el negocio “El zamarro de Cipriano” bajo su casa. Pero, insatisfecho por no aludir a la clase social más alta, creó con pieles de animales desconocidos un nuevo forro. Asociado ahora con Tiburcio Guillén organizó una red de acopiadores pellejeros, de tramperos y de curtidores. Pronto, nacieron las ropillas aforradas de invierno y su negocio se extendió al extranjero. Salcedo, introduciéndose en el capitalismo, revistió de cielo raso el almacén y lo dividió en dos partes; una para la confección y otra, para los vellones. Con el pasar de los años, la demanda de zamarros y las presas decayeron. En sus mejores años, visitó a Estacio del Valle y al perulero don Segundo Centeno y a su hija Teodomira (la Reina del Páramo), que comerciaba lana con unos tejedores segovianos. Después de una conversación casi indiferente en la que el perulero le negó el comercio de lana pero le propuso el de los conejos, conoció a su hija de la que quedó enternecido por la discordancia de su blanca piel.

VIII

 

El jueves fue cuando les visitó de nuevo (conoció a Avelinoà el bichero de Peñaflor) y quedó prendido del atuendo y de la mirada de la joven. Cazaron 98 conejos, pero lo que realmente le inquietaba era la chica, a quien, mientras balanceaba en el columpio, la tocó las nalgas. Se sentía reconfortado al discutir con la chica, pero turbado al haberla tocado (padre Esteban). Tras los años, debido a la riqueza sus escrúpulos se recrudecían más. También aspiraba a un perfeccionamiento moral, sentía lástima por sus trabajadores y se obstinaba en subirlos el salario, pero su tío le negaba ya que ya eran suficientemente altos. Para buscar el equilibrio moral, Cipriano daba dinero a los pobres, los bubosos e iba a homilias que daba Agustín Cazalla, hombre místico, según el sastre, erasmista y según Ignacio, fatuo. La inquietud de Cipriano provenía de los sermones de Callaza que formulaban cuestiones irresolubles. En una visita a La Manga, Cipriano conversó con padre e hija sobre Cazalla y analizó las diferencias entre el deseo carnal inquietante por Minervina y el pacifico y tranquilizador por Teodomira. Las visitas de Salcedo a La Manga eran continuas y, mientras que el padre no estaba en la casa, los jóvenes iban a pasear. Un día Centeno aceptó que el transporte y la venta de sus vellones la realizase  Cipriano a cambio de explotar las pieles de 3000 conejos del monte de La Manga. En una visita, Salcedo declaró su amor mediante un beso pero también quería consumarlo. Entonces, Teodomira insistió en que su tutor visitara a su padre y acordara las capitulaciones y, quizás, su matrimonio. Transmitió la noticia a sus tíos, que por un lado o por otro, titubeaban sobre todos los aspectos. Según la hipótesis de su tío, ella buscaba dar el amor materno y él recibir el que nunca tuvo. Decidió casarse meses después y, acompañado por su tío, fue recibido por el perulero ciertamente cambiado (excepto las calzas). Después de la ceremonia, firmaron las capitulaciones matrimoniales y el pastor aclaró que la boda sería en la iglesia parroquial de Peñaflor de Hornija el 5 de junio a las 9 de la mañana y el banquete en su casa. Entonces, su tío se aseguró de que no fuera un mal de amores y regresaron a la ciudad, teniendo un rifirrafe por Obstinado y su primer encuentro carnal.

IX

Cipriano se dio cuenta de que estaba haciendo su vida al margen Teo (de sus insensibilidades y de su carácter insensible). Pasaba las mañanas ocupadas en el almacén; las tardes, en el taller y en la casa, leía y contestaba al correo. Después de su viaje nupcial a Ávila y a Segovia, visitó Pedrosa para controlar sus tierras, que eran improductivas. Su matrimonio, en cambio, era una contradicción ya que, de casa para afuera, era conocido pero para marido y mujer era casi desconocido. Carnalmente, todo era sorprendente y los esposos retozaban gustosos. Teo ni tenía pelos ni sudaba. Con el tiempo, Teo hablaba con Gabriela muy natural sobre el campo. Ésta se proponía a visitar durante un buen tiempo a su padre, pero se casó con Petronila, hija mayor y la mejor peladora de Telesforo Mozo y se enojó hasta que padre e hija volvieron a hablar. El trato, sin ningún documento firmado, entre Telesforo Mozo y el padre fue incumplido por el primero debido a que dobló el número de reses.

            En el viaje a Pedrosa, y tras hablar de sus negocios, se encontró con el cura que sustituía a don Domingo, Pedro Cazalla, hermano del Doctor. Por consiguiente, hablaron de Agustín Cazalla, Cipriano lo elogió, y del Erasmismo en tiempos de la infancia de Cipriano cuando el Rey le apoyaba. Desde que éste y el inquisidor Manrique le dejaron de apoyar, los frailes empezaron a avasallarlo. Al volver a casa, Teo le había echado de menos. Para aquel entonces, Teo había pensado sobre la infertilidad de su matrimonio tanto que enloquecía. Salcedo la calmaba y le pedía tiempo, aunque ella fue perdiendo el apetito sexual hasta que se marcho a la Manga a causa del problema aun más grave de su padre con Telesforo. En ese tiempo, el matrimonio se daba casi por fracasado, Centeno fue asesinado por Telesforo, Petronila huida y la herencia perteneció a Teo.

X

Con el luto, Teo adelgazó y su maternidad incipiente volvió. Por ello, Cipriano se sometió a un reconocimiento del doctor Galache. Se fue a Pedrosa para discutir sobre la plantación de pinos con Martín Martín y, después de la caza de perdices con Cazalla, quiso discutir sobre el asentamiento de ovejas en Pedrosa. En su camino de vuelta con Cazalla, una pareja de sapos en plena cópula le recordó a su matrimonio. Esto le hizo alejarse de Teo durante un tiempo, lo que produjo el enojo de Teo. Por eso, Cipriano la comentó la existencia del doctor Galache y, tras su encuentro, acordaron la espera y la toma de bebidas para la mejor concepción. Devuelta la paz a la casa, Salcedo escuchaba los sermones, más directos, de Cazalla y le propuso a Pedro ser su director espiritual. Comentaron a cerca de las obras de Erasmo y de su fé. Con el transcurso de la charla, Cipriano se daba cuenta de la trascendencia que era el conocer nuevos caminos religiosos y de la paz que esto le proporcionaba. Sin darse cuenta le instruía y le adoctrinaba. Se leyó gustoso El beneficio de Dios.

XI

EL crecimiento incipiente de Valladolid fue un acontecimiento del que muchos habitantes estaban orgullosos. La necesidad de las clases pudientes de decorar sus casas y su consumismo crecía. Esto se contagió a Teo y a Gabriela. Mientras el matrimonio Salcedo dejaba de ser gozoso tanto carnal como mentalmente. Sólo les mantenía unidos su rutina en la que Salcedo ni siquiera creía. Atrás quedaban los recuerdos apacibles de su matrimonio: su estatua apasionada, ni la protección, ni su axila caliente…

Por otro lado, las charlas de Pedro Cazalla eran imprescindibles. Cristóbal de Padilla y Juan Sanchez, el primero era criado de los marqueses de Alcañíces y el enlace de Valladolid con Zamora y Logroño y el segundo (batuta Zamora) lo había sido de doña Leonor de Vivero, luego de Pedro Cazalla pero se entrometía demasiado. Todo lo que el cura le decía era aceptado excepto la negación del purgatorio. Esto, a su vez, se le fue dicho por Seso y confirmado clandestinamente por Bartolomé Carranza. Un día, Seso visitó a los amigos de Pedrosa y argumentó a Cipriano sobre la existencia del purgatorio mediante los Evangelistas no habían hablado de ello, Carranza lo aceptaba y al no aceptarlo, recibíamos la mayor misericordia de Cristo. También le aconsejó que visitase al doctor y que no se quedase inquieto. Asó hizo después de volver a casa, en donde Teo, enojada, trasladó a su marido a otra habitación. Mientras esperaba al doctor, hablaba con Leonor De Vivero hasta que le confesó casi todas sus anécdotas y secretos. Para Cipriano, una vez aceptada la inexistencia del purgatorio, negar casi todos los antiguos principios era fácil (pg 268), excepto no ir a misa. Cipriano se sentía único por estar al lado de tan venerables personas. Convocarían un conventículo secreto en el que él estaría presente.

 

Características lingüísticas junto con análisis

  • Descriptivo: p78 4 ultimas lineas, p81 3er parrf, p83 3er parrf
  • Polisíndeton: p78
  • Asíndeton: p78 no había pastos, las huertas ocupaban.
  • IRONIA  o humor: p82
  • Exageración hipérbole: p132 Lin 8-10 final
  • Vocabulario rico–>       Culto: celemín pag 149, conventículo, mentaba pg151, contendientes alicientes pg153,  restañar 154, lazareto allende el río pg162, óbito pg163, coso pg187, hombre desaseado, pero cuando se apeó (rediles, teleras y corralizas) pg 188, animal muy rijoso 189, cachazudamente .. los consabidos lebrillos pg192, no cerúleo… entre las sombras del sardón pg 193, petimetres pg 198, cachucha pg 202, la Reina del Páramo le imbuía … veleidad climática pg 204, presea pinjante pg 209, lansquenetes 210, regüelda pg 210, rijo pg 215, paroxismo pg217, acicates pg218, inextricable 234, concomitancias 246

                                   Popular: matón 155, conversaciones del muchacho pg152, borrico pg161, los animales tienen nombres Blas pg161 valiente pg relampago 176 la torera pg 178 lucifer 190 (odiado) un feo caballo pío Obstinado pg 197, enfermos emparedados pg 161, armamos una comandita, ¿no le parece? pg 192, ya empezó la zarabanda pg 195, retahíla pg 197, apenas amaneció Dios pg 198, meapilas pg200, empinado pg201, rifirrafe pg 211, los apodos de los niños El Corcel El Niño El gordo Tito Blas

  •  Omnisciente: incomodas abarcas… y el caballo, muy remiso pg188, describe a las personas antes de verlas: don segundo: era un individuo primitivo y tosco y vestía como un gañan pg 186, sabe que las dos criadas de servicio escurrían el bulto de esquilar ovejas pg 187, p98 lo desenmascaraban: parrf ultimo.
  • Con diálogos de los personajes que interactúan con Cipriano: don Segundo (aguarde un momento pg 188), describe con todo detalle: el mobiliario de la casa era de una austeridad conventual. Apenas una gran mesa de pino en la sala, dos escañiles, unjas butacas de mimbre, una alacena y, a los lados, los consabidos lebrillos. Pgg 192
  • Ultimo parrafo pagina 194 y pag 205, 20 ultimas lineas: sentimientos de Cipriano que ni él percibe –> Poseer a Teo, se decía, era como poseer a una Venus de mármol llena de agua caliente.
  • 3ª persona sing plural para alejarse de lo narrado y contar lo sucedido.
  • Estilo indirecto libre: también la muchacha parecía desconcertada: ¿Lo habría hecho intencionadamente?pg 196, pero, cosa curiosa, pg200, Pero lo más curioso de todo eran aquellos cuatro personajes , envarados en sus atuendos festivos, moviéndose en la modesta sala, con fuego de leña, como en un escenario teatral. Pg210, Consciente de que el penco de su esposa no era de recibo en la Corte pg210, Y la señora Lucrecia, muy viejecita ya, les sirvió de comer pg 220
  • Lugares específicos: Calle de satiago pg 156 san pablo benito gregorio157, iglesia de san roque la de la virgen de san Llorente pg 162.
  • El concejo abrió en la ribera derecha del Pisuerga 4 nuevos hospitales, el de san lazaro y el de los desamparados pg 161, pg 173 Ultimo parraf. pg 220, Carlos se disponía a retirarse a Yuste. 1er parraf pg222
  • Párraf 1º pg 225, Pg 249, Casa de leonor de Vivero y doctor Cazalla pg 265
  • Cuenta una historia hasta al final, haciendo elipsis, para después contarte lo que pasó en ese periodo. Pg  186 historia don segundo.

agosto 8, 2012 - Posted by | General | , , , , , , , ,

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