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El árbol de la Ciencia

Temas: ciencia, religión y filosofía.

PRIMERA PARTE: La vida de un estudiante en Madrid.

Estudió Bachiller en el Instituto de San Isidro y medicina en la Escuela de arquitectura ya que su padre no se dignaba a pagarle una Escuela privada. Andrés descubrió que los estudiantes no tenían respeto ni por el profesor ni por los muertos y que eran donjuanescos, ignorantes y no les preocupaba la religión. Andrés era consciente del cambio que era necesario. También, conoció a Julio Aracil y Montaner.

La familia de Hurtado no era muy cariñosa. Don pedro, al que odiaba, era un padre egoísta despótico, petulante, arbitrario, dominante. Este veneraba a la ya muerta Fermina Iturrioz, madre de Andrés que creía que las mujeres habían nacido para sufrir, ya que era una Santa. Los hijos preferidos eran Luisito, jóven de 4 años con poca salud y Alejandro, ser semejante al padre que trabajaba en una O. del Estado. Después, Margarita era una chica de 20 años dominadora, seca y egoísta la cual Andrés empezó a estimar al enfermar Luisito. Y Pedro estudiaba abogacía y admiraba Andrés. Discutía frecuentemente con su padre ya que era conservador y él republicano. Para alejarse de su repelente padre, que era amable con los de fuera (exbailarinas “las del moñete”) y trabajaba para un marqués, se trasladó a un cuartucho que le proporcionaba la soledad que necesitaba. Le quedó química pero pidió ayuda a su tío Iturrioz y la aprobó.

La amistad de Andrés y Montaner mejoró en la sala de disección. También, consiguió reflexionar sobre los muertos. Conoció a Jaime Massó, que le apasionaba la disección; Rafael Sañudo,con el que iba al Café del Siglo y a Fermín Ibarra, artrítico que leía ciencia recreativa al que iba a visitar los domingos por la tarde. En verano, al quedarse solo, iba al Retiro con Luisito y con Margarita y después, leía. Conoció a Aracil, hombre hábil para buscarse la vida, y a Montaner, con el que criticaba a Aracil.

En las clases de José de Letamendi, quedaba este impresionado por la teoría sobre la vida, la cual no era más que palabrerías y fue fácil que la contrariaran. Hurtado se interesó por la filosofía. Entonces, Luisito enfermó de fiebre tifoidea y su familia se unió y no puedo recuperarse. Se hizo amigo de Antonio Lamela, católico que tenía unas ideas muy anticuadas. Después, Aracil, Montaner y Andrés empezaron un curso en el Hospital de San Juan de Dios, al cual Andrés abandonó por la arrogancia y crueldad del médico. Pensaba que la vida no había justicia. Luego de esto, todos hicieron el examen para el Hospital General (no aprobó Montaner) y allí, Hurtado descubrió que su vocación no era la medicina. Allí, había todo tipo de personas: el Lagartijo, antiguo cura que tenía deudas por el juego; Sor María de la Cruz, monja de la Caridad ya muerta que narraba la vida en el hospital y Juan, hombre repulsivo.

SEGUNDA PARTE: Las carnarias.

Montaner dejó de asistir a las clases. Julio invitó a conocer a las minglanillas. Eran Doña Leonarda, una mujer pobre, antipática y con aires de grandeza; Niní, chica que estaba saliendo con Montaner provisionalmente (sin saberlo) y Lulú, chica que tuvo una infancia dura, que es simpática, graciosa, sin tapujos al hablar pero fea que trabajaba con bordados. Esta estuvo a punto de ser violada y no le gustaba la hipocresía. Un día, hicieron una fiesta en su casa. Allí, el muchacho conoció a Antoñito Casares y se hizo amigo de Lulú al tener una larga charla (ella sabía los propósitos de Julio). Después, fueron a casa de Doña Virginia, una comadrona aliada con un hombre que se dedicaba a los abortos, raptos y ventas de muchachas… allí, se encontraba el director de “El masón Ilustrado”. Victorio se unió y junto con los demás fueron a la casa del bohemio Rafael Villasús. Este era un poeta que tenía dos hijas Pura y Ernestina (eran desastrosas actrices ennoviadas con saineteros y revendedores). Entonces, el director de la revista quiso hacer una broma y tuvo una disputa con Andrés que terminó yéndose.

Un día, Lulú estaba harta de la situación de su amiga Venancia (trabajó como criada de una señora malévola y de otra que tenía muchos amantes), mujer trabajadora que mantenía a su borracha y vaga hija, a su yerno y a sus nietos, y decidió decirselo a su yerno, Manolo el Chafandín. Este se sobresaltó y fue a pedir a la Minglanillas explicaciones. Andrés al verlo, se peleó con Manolo y se convirtió en un héroe.

Lulú le contaba muchas historias de otras casas (La tía Negra, una vieja verdulera, alcohólica, republicana; Sra. Benjamina (Doña Pitusa), bebía aguardiente y pedía limosnas; su hijo el Chuleta; la Paca…)

Otro día, Hurtado fue a ver a su tío Iturrioz para buscar respuesta al sentido de la vida, de la justicia y de la lucha (para el humano significa lo conveniente)

TERCERA PARTE: Tristezas y dolores.

Preocupado por la tuberculosis de Luisito, Andrés viaja, a pesar de que era Navidad, a Valencia para ver una casa apartada en el campo propiedad de sus tíos paternos. Depués de la visita y la corroboración del lugar, Don Pedro, Margarita y Luisito fueron para vivir allí. Luisito, no empeoraba pero al menos se le veía feliz. Al cabo de un tiempo, Don Pedro no pudo sostener dos cosas a la vez. Por eso, Luisito se tuvo que mudar a la casa en Valencia capital de unos primos de su padre. Con el paso del tiempo, Andrés se preparaba para ser médico rural, pero este impaciente, se puso a estudiar para el examen del Doctorado dejando de salir y, mientras, Luisito se hacía más melindroso.

Volvió a Madrid para examinarse. Las cosas habían cambiado. Alejandro se había casado con una infeliz muchacha y Pedro hacía vida de mundano. Entonces, se trasladó a Burgos para ser médico rural. Poco tiempo después, recibió una carta en la que le comunicaban la muerte de Luisito debido a una meningitis tuberculosa. Pero Andrés no se apenaba ya que le recordaba alegre.

CUARTA PARTE: Inquisiciones.

Andrés volvió a Madrid y se encontró con Fermín Ibarra, quien estaba curado e inventaba objetos, en la Biblioteca Nacional. Después, fue ver a su tío Iturrioz. Discutieron sobre el sentido de la vida (Andrés estaba perdido, lo único que le ayudaba eran los filósofos), sobre lo que la realidad era (Andrés pensaba en que la realidad es absoluta y relativa), sobre la ciencia (que era lo que le ayudaba realmente al humano, arroyando o no), sobre la verdad y la vida, sobre la voluntad y la inteligencia. Todo se realiza mediante el análisis. Todo es un encadenamiento. El hombre es egoísta por naturaleza y necesita un paraíso. Iturrioz le gustaría formar la Compañía del Hombre.

QUINTA PARTE: La experiencia en el pueblo.

Le nombraron médico titular de Alcolea del Campo [un pueblecito que tuvo su época de esplendor cuando Francia y España hicieron un tratado comercial, luego se resignaron. Dos grupos políticos: los ratones, liberales y los mochuelos, conservadores)]. Mientras viajaba en el tren, hubo disputas entre un extranjero y un patriota. Después, se puso en camino en una tartana hacia Alcolea.

Se acomodó en la Fonda de la Palma la cual tempranamente abandonó ya que no le gustaban ni las comidas tan sazonadas ni sus gentes. Después, fue a ver al Secretario y al Doctor Sánchez, quien le dijo que los ricos confiaban más en Don Tomás Solana.

Andrés se trasladó a una casa del barrio Marrubial donde sus patrones eran Dorotea (mujer bella) y José (Pepinito, hombre desagradable). Juntos tenían una hija llamada Consuelo. Un día, tuvo que operar sin más dilación a la hija del molinero y después dar un consejo honestamente. Con ello, se ganó la reputación de todos.

Llegó la vendimia y Andrés presenció sus etapas, llegando a pensar que los artificial era lo mejor. En invierno, empezó a ir al casino La Fraternidad donde conoció a un pianista y al hidalgo Don Blas Carreño los cuales hablaban de una manera muy altisonante. Llegó a la conclusión que la sexualidad es inversamente proporcional a la pornografía.

Pero los problemas pronto llegaron, comenzó a tener mala reputación y poco a poco se encerró en cu cuarto para leer. Cuando Andrés iba por la calle, tuvo que atender a la mujer del Tío Garrota, quien sufría una conmoción cerebral y sólo pudo contestar Eh y Garro. Por eso, se pensó que el culpable era el T. Garrota pero Andrés se oponía.

Su situación llegaba al límite, por lo que tuvo que dimitir e irse. Pero antes, se despidió de Don Blas Carreño, del juez y, muy cariñosamente, de Dorotea.

SEXTA PARTE: La experiencia en Madrid.

Al volver a Madrid, Andrés vio el optimismo al prepararse contra los EEUU y la derrota inminente (vaticinado por Iturrioz). La conclusión era que el pobre tiene espíritu proletario y viceversa.

Un día, se encontró con Montaner y fueron al café de Fornos. Allí, él le comentó acerca de la vida de su compañeros. Este acabó su carrera porque se llevaron a su novia a Santander. Aracil se había casado con una muchacha que se prostituía pero él confiaba y también, puso una clínica primeramente ayudado por él pero pronto dejó de necesitarle y se asoció con Nebot.

Otro día, se encontró con Fermín Ibarra, quien se iba a Bélgica para mostrar sus inventos ya que en España no se podía. Entonces, quedó con Lulú en el café de la Luna donde le contó lo predecible; Aracil había abandonado a Niní, quien se había casado posteriormente con Don Prudencio y le había comprado una tienda a Lulú. Con su nuevo puesto de trabajo (médico de higiene), aumentaba su instinto antisocial y sentía pena por las prostitutas. Lo único que le relajaba era visitar la tienda de Lulú, quien se enteró que él la llamo orangután. Por otro lado, él la regañó ya que trataba muy mal a un pretendiente suyo, el farmacéutico. Un día la contó que le habían enviado una carta de Las Desgraciadas que contaba las condiciones a las que las sometían, sus amenazas y cómo era su negocio. Lulú le aconsejó que lo dejara y así lo hizo. Gracias a Julio, comenzó a trabajar en el hospital para pobre La Esperanza. Este trabajo no era muy bueno. Un día de diario, iba Andrés por las pobres calles cuando, de repente, vio a Villasús. Después de varios días, se murió. Estaba rodeado de bohemios y su cansada hija.

Sin darse cuenta, Andrés se fue enamorando lentamente de Lulú hasta que un día fue sutilmente describiéndole lo que sentía, piropeándola y después besándola.

SÉPTIMA PARTE: La experiencia del hijo.

Fue a pedirle consejo a Iturrioz como si el que lo necesitase fuera un amigo suyo y este le contestó que mejor que no se casase o que sino, no tuviera hijos. En realidad, era él quien se casaba.

Su tío Iturrioz le busco un trabajo como traductor de artículos de medicina. Se trasladaron al barrio de Pozas. Hasta el momento todo iba muy bien, estaban muy enamorados, pero todo cambió cuando Lulú quiso tener un hijo, entonces Andrés recordaba lo dicho por su tío. Todos tenían miedo, hasta que un día Lulú se quedó embarazada. Entonces, sus cambios psicológicos iban en aumento y eso producía reacciones en Hurtado.

Cada momento que pasaba y el embarazo llegaba a su fin, Andrés sabía lo que pasaría. Cuando el momento llegó, la madre tuvo que esperar mucho para dar a luz. Cuando al fin lo consiguió, tuvieron problemas con el cordón umbilical, por lo que el niño nació muerto y con la placenta, por lo que la madre murió desangrada. Todo esto no pudo ser superado por Andrés, quien se quitó la vida envenenándose.

febrero 16, 2009 - Posted by | Generación del 98, Literatura, Narrativo | , , ,

1 comentario »

  1. me encanta

    Comentario por Rosa | junio 8, 2010 | Responder


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